UN VIAJE QUE ABRE CAMINOS: ARTLABBÉ EN NAIROBI
- anette299
- 29 dic 2025
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 30 dic 2025
29 de diciembre| Santiago

La directora ejecutiva de ArtLabbé, Daniella Guerrero Cariola, comparte la experiencia de su reciente visita a Nairobi (Kenia), un viaje que marca una nueva etapa en el trabajo internacional de la fundación. Entre vínculos humanos, creatividad e innovadores modelos de apoyo a la infancia vulnerable, esta travesía revela cómo el arte puede convertirse en un lenguaje universal que fomenta la unión entre personas sin importar su origen.
Desde hace 20 años, ArtLabbé ha encontrado en el arte una herramienta poderosa para acompañar, inspirar y transformar vidas. En esta ocasión, la mirada se amplía hacia África, donde un grupo de colaboradores impulsó el apoyo a niños en contextos socioeconómicos vulnerables de Nairobi.
En este newsletter, les compartimos una entrevista en profundidad con nuestra directora ejecutiva, quien nos cuenta cómo se gestó este viaje, qué descubrió en terreno y por qué el arte constituye un idioma global capaz de ampliar horizontes, incluso en las realidades más adversas.
-Daniella, cómo nace el viaje a Nairobi
El proyecto tiene su origen en una amistad de más de 25 años entre los fundadores de ArtLabbé- Néstor Soto Godoy y María José Fuentes Labbé- y los miembros de la junta directiva de ArtLabbé en Santa Bárbara (California), Dan Aldrich y Dan Grotenhuis. Este último viaja desde hace tres décadas a Sudáfrica, por lo que conoce muy bien la cultura y las necesidades del lugar, preocupándole en especial la situación de los niños abandonados y/o sin red familiar de apoyo allá.
ArtLabbé forma parte del área cultural y artística de la fundación ENOC (Encuentro Nacional de Oración por Chile), entidad que actualmente posee un carácter internacional. Fue precisamente en uno de los eventos anuales al que asisten los directores de ENOC Internacional donde conocieron al keniata Andrew Onguka, a quien Grotenhuis le planteó su inquietud por estos menores en situación de calle.
Así surgió UNDUGO TRUST, una organización local creada en Nairobi con el propósito de crear un orfanato o algún tipo de intervención social para ir en su ayuda.
A principios de año, Fundación ArtLabbé Santiago empezó a relacionarse con ellos desde Chile a través de talleres de arte realizados por Zoom, dando origen a esta unión creativa y humana.
-Cuéntanos un poco más al respecto...
En el primer taller de arte terapia les pedimos a los niños que pintaran algo representativo de su entorno, buscando conocer su país a través de sus ojos. Ahí aparecieron dibujos de carreteras, leones y distintos paisajes que reflejaban su visión de África. Al cabo de un tiempo hicimos un segundo taller, donde trabajamos con materiales naturales recogidos en los alrededores del orfanato: piedras, hojas, ripio, arena…
La idea era que, utilizando elementos simples, expresaran la frase "Unidos haciendo el bien" o ‘Umoja tukifanya mema’ en suajili, su idioma. Fue un ejercicio simbólico muy poderoso, que reforzó el vínculo entre ambas fundaciones, dándole continuidad al proceso creativo y emocional entre ArtLabbé y los niños africanos.
-Cuál era el objetivo principal de tu visita?
Fortalecer la relación con el orfanato The Young Life, que Fundación ArtLabbé -vía UNDUGO Trust- ha estado apoyando, así como conocer de primera mano la realidad de los niños y dimensionar sus necesidades. Ello nos permitió evaluar la posibilidad de adquirir un terreno y planificar cómo ayudarlos a través de un nuevo modelo organizacional. La idea es proyectar actividades artísticas que realmente fuesen un aporte para ellos en su contexto, para seguir acompañándolos desde el arte.
-Qué lugares visitaron?
Primero visitamos el colegio Caso Upendo Academy ubicado en Mathare, una población marginal al este de Nairobi. Se trata de una zona con condiciones muy precarias, sin servicios básicos como agua potable y electricidad. Allí trabajamos con más de 25 niños entre 4 y 15 años, en una actividad fotográfica que les permitió observar su propio entorno de una forma distinta.
Les propusimos algo muy sencillo pero significativo: salir del colegio -sin alejarnos demasiado por razones de seguridad- y tomar fotografías de aquello que más les llamase la atención.
Capturaron momentos cotidianos: una señora vendiendo frutas en un pequeño puesto, las calles estrechas y empinadas que recuerdan un poco a los cerros de Valparaíso, rincones pintorescos del lugar que reflejan su realidad…
A los niños les explicamos que sus fotografías se exhibirían en una galería de arte en Chile, al otro lado del mundo. También les hablamos sobre esta amistad que recién estamos construyendo entre América del Norte, América del Sur (Chile) y África (Nairobi), como un puente cultural y humano que esperamos ir fortaleciendo con el tiempo.
-Tengo entendido que luego visitaron el orfanato The Young Life, apadrinado por UNDUGO Trust…
Así es. Ya teníamos una conexión previa con ellos a través de los talleres artísticos online que realizamos desde Chile.
En The Young Life organizamos una jornada entretenida para los niños, junto con regalarles ropa, juguetes y varias otras donaciones, en su mayoría provenientes de ArtLabbé Santa Bárbara (EE.UU.).
Nosotros desde Chile también colaboramos enviando camisetas blancas conmemorativas con el logo de los 20 años de la Fundación ArtLabbé en Santiago. Queríamos que los niños tuviesen un recuerdo simbólico de este aniversario y de nuestra conexión con ellos.
-Las organizaciones a las que ayuda Fundación ArtLabbé ¿Deben cumplir con algún requisito en especial?
No, en absoluto. Todas las actividades que realizamos desde Fundación ArtLabbé se centran en el apoyo humano, artístico y social, sin distinciones religiosas ni ideológicas.
-Qué fue lo que más te impactó en terreno?
Más allá del regalo que fue conocer un paisaje y una tierra tan especial, me impresionó la manera en que, incluso viviendo en condiciones de gran adversidad, todos –tanto niños como adultos- son personas sumamente cálidas, solidarias y alegres, con una sonrisa a flor de piel. Otra cosa que me impactó fue la fuerza de los niños: su capacidad de sorprenderse, de reír, de crear.
-Qué rol puede jugar el arte en contextos de vulnerabilidad como este?
¡Un rol enorme! El arte permite expresar emociones que a veces no es posible transmitir con palabras. Abre la imaginación, fortalece la creatividad y ofrece una alternativa positiva para ocupar el tiempo libre. Además, tiene un impacto neurocognitivo importante: numerosos estudios avalan que una mente creativa aprende mejor. En los talleres de arte terapia siempre vemos lo mismo: el proceso creativo genera calma, introspección y una sensación profunda de logro, sin importar la edad ni el origen de las personas Esto es porque todos compartimos algo fundamental: la capacidad de crear. Y el proceso creativo es, en sí mismo, un acto sanador.
-Ustedes han hablado de “rescatar a los niños”. A qué se refieren exactamente?
No usamos la palabra rescate en un sentido literal. Para nosotros significa acompañar desde el arte, brindándoles herramientas emocionales y creativas para enfrentar sus desafíos. No buscamos algo grandilocuente: buscamos estar presentes para ellos y la comunidad a través del arte.
Cómo se proyecta este trabajo hacia el futuro?
La ayuda está recién empezando: es como una semilla, que esperamos que crezca y de muchos frutos. En Kenia los antiguos orfanatos están evolucionando hacia centros comunitarios, donde los niños estudian y reciben alimentación e incluso alojamiento si lo necesitan. Ahí vemos un espacio importante para apoyarlos a través del arte.
En este sentido, desde Fundación ArtLabbé estamos evaluando un modelo que luego tendrá una traducción arquitectónica, lo cual constituye un desafío enorme, porque implica estudiar y realizar una propuesta innovadora, que calce con la idiosincrasia africana y el deseo del directorio de albergar vidas y sueños de estos niños y sus familias.
También más adelante deseamos que, tanto donantes como voluntarios, puedan también vivir la experiencia en África. Así verán en primera persona cómo se están utilizando los fondos, ya sea participando activamente o colaborando desde sus propias capacidades.
Junto con ello queremos que los talleres –presenciales y online- sigan realizándose y que los niños puedan mostrar sus obras en Chile. De hecho, quienes visiten hoy galería ArtLabbé (Santiago) podrán apreciar los trabajos de estos menores africanos.
-Han pensado ampliar la ayuda a otros ámbitos?
¡Por supuesto! Estamos abiertos a crear nuevos proyectos y alianzas con organizaciones locales, no solo aquellas que trabajen con infancia vulnerable. Obviamente adaptándonos a la idiosincrasia y cultura local, porque no es lo mismo un proyecto exitoso en Chile o EE.UU. que uno en África.
Dentro de las reuniones en este viaje nos juntamos en el Parlamento con la senadora africana Beatrice Elachi, quien lo que más nos repitió fue: “¡Educación, educación y más educación!”. Es lo que más necesitan para salir de la pobreza y abrirse al mundo.
-Qué te dejó personalmente este viaje?
Me traje un pedacito de Nairobi en el corazón. Una cosa es que te lo cuenten; otra es vivirlo. Volví con los sentidos más despiertos, nuevas inquietudes y con la certeza de que el arte es un regalo muy poderoso para estos niños, con un poder transformador que no sabe de fronteras. Les da nuevas oportunidades y, por sobre todo esperanza, que no están solos, ya que al otro extremo del mundo existen personas preocupadas por ellos y por brindarles un futuro mejor.



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